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Cómo limpiar un abrigo de piel

Cómo limpiar un abrigo de piel
  • Estas prendas son especialmente delicadas, por lo que requieren de cuidados específicos para mantenerlas correctamente

Los abrigos de piel son prendas que, por lo general, suelen ser bastante caras. Las de chinchilla, coyote o visón son las más comunes. No obstante, quienes poseen una de estas prendas saben que son especialmente delicadas y que su mantenimiento y limpieza requiere de cuidados especiales.

El hecho de ser prendas de invierno las expone constantemente a los elementos, como la lluvia, la nieve y el frío, condiciones que podrían estropearlas acortando su vita útil si no se conservan y cuidan de manera correcta.

Aunque es común dejar su limpieza y cuidado a cargo de profesionales, a veces no tenemos ni el tiempo ni el dinero para ello, razón por la cual es interesante conocer algunos trucos para limpiar estos abrigos en casa.

Estos consejos pueden ser de gran utilidad para mantener un abrigo de piel en las mejores condiciones durante el mayor tiempo posible. Para comenzar, nunca debemos doblarlo. Si no vamos a usarlo durante un largo periodo de tiempo, no debemos guardarlo en una caja o en un estante en el armario. Lo mejor es colgarlo de una percha ancha que no sea de alambre, para que la piel no se deforme y mantenga su caída.

Estos abrigos necesitan algo de humedad de vez en cuando, por lo que aunque estén guardados podemos sacarlos del armario en días húmedos. Así conseguiremos que la piel no se reseque y se deteriore. Pero sacarlo del armario no quiere decir exponerlo a la luz solar, pues ésta no es buena para estos abrigos. Tampoco deberíamos guardarlo dentro de un plástico, ya que esto podría contribuir a que la piel se reseque.

Si después de utilizarlo el abrigo ha estado expuesto a la lluvia y está mojado, lo mejor es secarlo retirando el agua únicamente con los dedos y dejarlo colgado fuera del armario hasta que esté seco. Usar toallas o secadores puede dañar la piel.

Lo primero para limpiar un abrigo de piel es sacudirlo. Así eliminaremos los residuos y partículas que puedan haber quedado adheridas a la piel. Después deremos cepillarlo, pero cuidado: para ello no sirve cualquier instrumento. Necesitaremos adquirir un cepillo especial para pieles adecuado para el abrigo que tengamos. Estos cepillos tienen un espaciado concreto entre los dientes, además de ser más redondeados y suaves para no deteriorar la piel. Si no encuentras o no tienes uno de estos cepillos, es mejor que lo hagas con los dedos que con otro cepillo cualquiera.

Para cepillarlo deberemos ir siendo en la dirección del pelo, realizando movimientos pequeño, sutiles y uniformes. Los movimientos deben ser cortos, puesto que los largos pueden estirar el pelo y deformar la piel.

Para eliminar manchas concretas, si no puedes llevarlo a un peletero, puedes utilizar una mezcla casera de agua con alcohol isopropílico para aplicar sobre la mancha, frotando después con un paño blanco. No enjuagues, simplemente cuelga el abrigo y espera a que se seque. Eso si, deberás actuar antes de que pase mucho tiempo y la mancha esté reseca o no funcionará, y no tendrás más remedio que acudir a un profesional. Nunca debes usar limpiadores comunes sobre la piel, pues lo más probable es que este tipo de productos no hagan otra cosa que estropear el pelo.