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¿Hay que dejar llorar a los niños?

09.01.2013 - 13:01 h. -


Un bebé durmiendoHora de dormir, empieza el suplicio. Muchos bebés recurren al llanto para llamar la atención de sus padres y acabar acunados en sus brazos en vez de ser dejados en su cama o cuna. ¿Qué hacer?

Primero que nada tenemos que saber por qué llora y descartar alguno de los motivos de llanto más comunes como hambre, sueño, dolor, frío o pañal sucio y ciertos aspectos a tener en cuenta:

  • El sueño es fundamental para el desarrollo del niño y los padres deben trabajar para que el bebé adquiera el hábito. Pero el patrón de sueño varía según la edad:
  • - El recién nacido suele dormir unas 16–20 horas diarias, en períodos de una a cuatro horas. Estas “tandas” se reparten por igual durante el día y, para tortura de los progenitores, la noche. Y será así hasta los tres meses.
    - Esta vigilia intermitente se produce porque su sistema digestivo es tan pequeño que necesita alimentarse con más frecuencia que un adulto. Y por eso algunos pediatras recomiendan despertarlo cuando lleva más de cinco horas sin comer.
    - A partir de los cuatro meses dormirá unas 14 horas y, entre los 7 y los 12 meses, 11 horas concentradas por la noche.

Son muchas las teorías que han surgido en torno a cómo actuar para lograr que se duerman los bebés. Muchos pediatras coinciden en afirmar que la mejor forma de crear una rutina de sueño es aplicar a diario y con disciplina una serie de normas como:
1- Enseñarle la diferencia entre sueño y vigilia (que suele aparecer entre el mes y medio y los tres meses), dejando la casa a oscuras y silenciosa por las noches e iluminada y con ruido ambiente durante el día, incluso durante la siesta.

2- Acostarlo siempre a la misma hora y tras realizar actividades que lo relajen, como el baño, un paseo, etc.

3- Darle algo ligero que cenar antes de acostarlo.

4- Dejar al niño un rato antes en la cuna para que aprenda a dormirse solo.

Una de las más famosas teorías sobre cuál es la mejor forma de lograr que se duerman es la presentada en el conocido libro ‘Duérmete niño’, del Dr. Eduard Estivill, consistente en dejar llorar al bebé hasta que se canse y se duerma. Sin embargo, otros pediatras como Carlos González, muy crítico con el sistema Estevill, anima a utilizar un método totalmente diferente, basado en tener en brazos o acostar al bebé junto a los padres cuanto ellos quieran.

El Dr. González es defensor del colecho y en su libro ‘Bésame mucho’ explica el por qué es importante tener a los bebés cerca de sus madres desde que nacen. El colecho, se explica, es importante tanto para la supervivencia del recién nacido como para el vínculo que forma con sus padres.

 

Las 5 reglas de oro del método Estivill son:

1. La madre debe alimentar al niño siempre que pueda, en el mismo lugar, con luz, música ambiental suave y una temperatura agradable.

El bebé debe permanecer despierto durante todo el tiempo de la toma. Esto es bastante difícil porque el bebé tiende a quedarse dormido cuando come, por lo que la madre tiene que hablarle mientras lo alimenta, acariciarlo suavemente y estimularle para que mantenga cierta vigilia.

Mantenerlo despierto favorecerá que el bebé coma más y empiece a asociar la comida con el estado de vigilia. Si los padres son tranquilos y le hablan dulcemente, el bebé captará esta sensación y responderá de la misma manera. Por el contrario, si dudan, están inquietos o cambian continuamente de rutinas, el bebé se volverá inseguro y mostrará inquietud. La madre debe seguir las normas de la lactancia materna a demanda, o del biberón según su deseo y las recomendaciones de su pediatra.

2. Después de cada comida, la madre debe tener al bebé despierto en brazos durante unos 15 minutos. Esto favorecerá la expulsión de gases y posiblemente evitaremos algunos cólicos. También ayudará a empezar la digestión. La madre estimulará al niño con caricias y le hablará constantemente. Una posición adecuada es colocarlo frente a nosotros, medio incorporado, para que nos vea. No hay que darle golpecitos en la espalda para que suelte el típico eructo. El aire acumulado surge por sí solo si el niño está ligeramente erguido.

3. Al cambiar el pañal al bebé hay que hablar con él, sonreirle y acariciarle.

4. Después de cambiar el pañal, debemos colocar al bebé en la cuna, siempre despierto, para que aprenda a dormirse solo. Puede utilizar un chupete o un pequeño peluche como elementos asociados al sueño. Si se le cae el chupete, le ayudaremos a ponérselo las veces que haga falta.

5. Nunca hay que dormirlo ni en brazos ni en la cuna. No hace falta acunarlo, ni hacer nada para que se duerma. Recordad que en vuestra barriga el niño se dormía solo. Todo lo que necesita el niño para sentirse querido (que le hablen, que le acaricien que le canten o que le quieran debe hacerse con el niño despierto). Además, la habitación debe estar en total oscuridad y en silencio.

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