¿Por qué sigue habiendo ceniceros en los baños de los aviones?

¿Por qué sigue habiendo ceniceros en los baños de los aviones?

Existe una explicación a por qué los fabricantes siguen incluyéndolos en los nuevos modelos pese a que hace años que no está permitido fumar a bordo

C. BENLLOCH

Hace ya años que no está permitido fumar en muchos lugares públicos, y los aviones no son una excepción. De hecho, en España la prohibición de fumar en los mismos data de la década de los 90. Desde 1992 fumar en los aviones estaba restringido en vuelos cuya duración programada no superara los 90 minutos, y en 1999 el Gobierno decidió ampliar la prohibición a todos los vuelos nacionales.

Además de las razones obvias, como son las consecuencias negativas que tiene el tabaco en la salud y el respeto a los no fumadores en los lugares públicos, también influyó en la prohibición la oxigenación dentro de los aviones, que no es igual que en tierra firme.

Pero, ¿por qué sigue habiendo ceniceros en los baños de los aviones pese a la restricción? La razón puede parecer contradictoria. Y es que la ley dice que no se puede fumar en los aviones, pero es también la ley la que dicta que siga siendo obligatorio mantener los ceniceros en los baños de los mismo. Esta situación, que puede parecer una incoherencia de gran nivel, tiene en realidad un explicación.

Al parecer, y según recoge 'The Telegraph', la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA por sus siglas en inglés) impone la presencia de un cenicero en los lavabos de los aviones, así como la obligación de repararlo o sustituirlo en un tiempo máximo de 10 días si se rompe o deteriora.

¿Por qué debe haber ceniceros?

La razón de esta normativa es la prevención, teniendo en cuenta que no todas las personas respetan siempre la legalidad. Y es que si alguien infringe la normativa y fuma a bordo probablemente lo hará en el baño del avión. Pese a estar prohibido, el cenicero ubicado en el mismo asegura que el cigarro pueda quedar totalmente apagado con el objetivo de prevenir un incendio a bordo del aparato. Es decir, que la presencia de los ceniceros en los baños, incluso en los nuevos modelos, responde a una medida de seguridad aérea. No resulta tan contradictorio ya que, pese a que en los aviones no se puede fumar, si alguien lo hace siempre es mejor que tenga a mano un cenicero.

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