¿Es bueno bañarse después de comer?

La OCU esclarece algunos puntos sobre el temido corte de digestión después de la comida

C. BENLLOCH

Llega el verano y como siempre, los niños quieren pasar el día entero en el agua. Las dudas asaltan a los padres, que no saben si deben dejarles entrar en la piscina o la playa sin que haya transcurrido el "tiempo reglamentario" de dos o tres horas después de la comida.

Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), esto no es más que un mito: no es necesario esperar a que pasen dos o tres horas para poder bañarse. Pero sí aseguran que hay que adoptar unas precauciones básicas antes de meterse y no zambullirse de golpe en el agua, sobre todo si está fría.

Desde la OCU explican que meterse de golpe en agua muy fría puede provocar una bajada brusca de tensión, lo que puede derivar en malestar, mareos, náuseas, y hasta pérdida del conocimiento: de ahí el riesgo de ahogamiento. En casos muy extremos puede llevar a provocar una parada cardiorespiratoria, lo que se denomina síndrome por inmersión o hidrocución.

Aunque se trata de casos raros, lo mejor es prevenir para evitar problemas. Desde la OCU dan algunos consejos útiles, como evitar la combinación de los tres factores determinantes en este tipo de situaciones: cuerpo muy caliente + agua muy fría + entrar de golpe en el agua. También recomiendan evitar zambullidas bruscas después de la comida, después de hacer ejercicio intenso o después de haber pasado un rato prolongado expuesto al sol. Lo mejor es introducirse en el agua de forma gradual, mojando algunas partes del cuerpo poco a poco como el cuello o los hombros antes de meterse por completo en el agua. Así conseguiremos que nuestro cuerpo se acostumbre poco a poco al cambio de temperatura.

La OCU ofrece también algunas recomendaciones generales para bañarse en condiciones de seguridad, que sí bien pueden aplicarse a los baños a cualquier hora del día, son especialmente importantes después de las comidas. Además de no excederse con el alcohol antes de meterse en la piscina o la playa, también hay que tener en cuenta que no es recomendable adentrarse mucho en el mar o permanecer largos ratos donde no se hace pie en la piscina justo después de comer. Fíate de tus instintos, y si notas que te encuentras mal o algo raro, sal rápidamente del agua.

Algunos síntomas de alerta

Si sientes frío en exceso, náuseas, un zumbido en los oídos o cansancio repentino, lo mejor es que salgas del agua lo más rápidamente posible. Si te sientes incapaz, pide ayuda a alguien. Una vez fuera, reposa durante un rato, preferiblemente tendido en el suelo con las piernas en alto. En cualquier caso si sigues sintiéndote mal es preferible que avises al persona de socorrismo o al 112.

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