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Cómo combatir el insomnio, sus causas y consecuencias

Hombre sufre de insomnio.
Hombre sufre de insomnio. / Monika Wisniewska
  • La falta de sueño es uno de los problemas médicos más comunes en la actualidad y provoca estrés, ansiedad y angustia que afectan a nuestro día a día

Cada vez son más las personas que acuden al médico para tratarse problemas de sueño. Este tipo de situaciones suelen estar acompañadas de estrés, ansiedad y angustia, y lo peor de todo es que estos síntomas son tanto causas como consecuencias. Es decir, que nos cuesta conciliar el sueño porque estamos estresados, pero el hecho de no poder dormir también nos produce ansiedad.

Hay muchos tipos de insomnio. No poder conciliar el sueño por la noche solo es uno de ellos. Levantarse muy temprano por la mañana sin querer y no poder volver a dormirse, despertarse varias veces durante la noche o no conseguir un sueño profundo también son tipos de insomnio que seguro harán que nos sintamos agotados durante todo el día.

Las principales causas del insomnio suelen ser el estrés negativo, ansiedad, depresiones y enfermedades. Algunos medicamentos también pueden causarlo, y los cambios ambientales o de rutina también lo agravan. El uso abusivo de cafeína o nicotina también pueden afectar a nuestro sueño.

Quienes padecen este tipo de problema sufren sus consecuencias en su vida cotidiana. Los más comunes son bajo rendimiento durante la jornada, sensibilidad e irritabilidad y puede llegar a causar problemas de concentración y de memoria. Algunas personas también sufren dolores de cabeza o sensaciones generalizadas de malestar. Si no se trata, puede derivar en trastornos de ansiedad y depresiones, y si se sufre de manera prolongada puede incluso dificultar el correcto desarrollo de funciones corporales normales lo que aumenta el riesgo de sufrir otras enfermedades.

Es importante distinguir el tipo de insomnio para poder tratarlo. El considerado insomnio agudo es el que ocurre durante un periodo más o menos corto de tiempo pero siempre delimitado. Éste suele estar causado por cambios bruscos que provocan algún tipo de shock emocional. El insomnio crónico persiste en el tiempo, trascendiendo eventos concretos que puedan habernos ocurrido, y suele estar relacionado con depresiones y consumo de medicamentos o drogas.

Acudir al médico es importante ya que cada tipo de insomnio tiene un tratamiento diferente. Las formas más utilizadas para el insomnio crónico son la terapia psicológica acompañada de psicofármacos que ayudan a conciliar y regular el sueño como ansiolíticos, tranquilizantes o somníferos.

Para insomnios menos graves se pueden poner en práctica un conjunto de métodos que ayudan a conciliar el sueño y a que sea de mejor calidad. Algunos de esos mecanismos son la completa oscuridad en la habitación, llevar una correcta alimentación y no comer justo antes de irse a la cama, evitar hacer siestas durante el día, no tomar cafeína o alcohol cuando se acerque la hora de dormir, hacer ejercicio... entre otros.

Es especialmente importante exponerse al sol durante el día, porque la luz natural ayuda a regular el ciclo del sueño. También es de ayuda no utilizar la cama para otras actividades a parte de dormir, como ver la televisión, jugar con el tablet o leer. La idea es conseguir que nuestro cuerpo asocie la cama con el hecho de dormir.

Establecer horarios para ir a dormir también ayudará a que caigamos en el suelo más rápidamente. Tener una rutina para ir a la cama y respetarla mejorará mucho al calidad de nuestro sueño.