El peligro de las luces antiniebla: ¿cómo utilizarlas correctamente?

El peligro de las luces antiniebla: ¿cómo utilizarlas correctamente?

Un mal uso podría empeorar todavía más la circulación de otros vehículos en bajas condiciones de visibilidad

C. B.

La niebla en la carretera puede disminuir la visibilidad de forma repentina y drástica. Puede ir acompañada de lluvia extrema, nieve o nube en polvo, condiciones que empeoran notablemente la circulación. Conducir bajo condiciones meteorológicas adversas siempre aumenta el riesgo de accidente, por lo que es importante saber cómo proceder. Las luces antiniebla son vitales en estas circunstancias, pero ni todos los coches las llevan todas ni todo el mundo sabe como utilizarlas de forma correcta.

Es importante saber que todos los coches cuentan con las antinieblas traseras (obligatorias), pero no todos llevan antinieblas delanteras, que son opcionales. En condiciones de baja visibilidad podemos encender estas luces para facilitar que otros vehículos en la carretera nos vean bien, pero solo deberán utilizarse cuando sean realmente necesarias.

Las antinieblas delanteras deberán utilizarse cuando existan condiciones meteorológicas o ambientales que disminuyan sensiblemente la visibilidad, como en caso de niebla, lluvia intensa, nevada, nubes de humo o de polvo, cualquier otra circunstancia análoga será obligatorio utilizar el alumbrado. Por regla general, pueden encenderse si la niebla no nos permite ver a 50 metros de distancia. Su uso no revierte dificultad: si no vemos correctamente, podemos encenderlas.

Sin embargo, las antiniebla traseras son un factor de prevención, pues sirven para que otros vehículos nos vean incluso en las peores condiciones meteorológicas. Son muy potentes, por lo que su uso queda restringido a la necesidad. Aunque haya niebla, si las condiciones nos permiten ver más a 50 metros de distancia, no deberemos encenderlas pues podrían deslumbrar a otros coches, empeorando todavía más las condiciones de circulación. Si la niebla densa no nos permite ver a cortas distancias (10 o 20 metros), sí deberemos encenderlas.

Algunos peligros al conducir con niebla

La Dirección General de Tráfico recuerda que al conducir en condiciones de niebla, la calzada se humedece y se vuelve más deslizante. Además, si las temperaturas son muy bajas podría formarse hielo en la carretera.

Los bancos de niebla espesa pueden impedir la visibilidad más allá de unos pocos metros por delante del frontal del coche. Es muy importante reducir la velocidad y adecuarse en cada momento a las circunstancias de la vía.

Cómo proceder

  • 1

Alumbrado: encender siempre las luces adecuadas a la intensidad.

  • 2

Reducir la velocidad: adecuar la velocidad a las circunstancias de la vía y las condiciones de la conducción es vital para evitar accidentes.

  • 3

Evitar los frenazos: cuando se deba frenar es importante hacerlo con antelación, despacio y poco a poco, pisando el pedal suavemente y no de golpe. Cuando la calzada está húmeda, la distancia de frenado aumenta.

  • 4

Luces de emergencia: ante cualquier circunstancia extraña o imprevisto, encender las luces de emergencia para advertir al resto de conductores.

  • 5

Circular por la derecha: aunque haya varios carriles para la circulación en ambos sentidos, en condiciones de baja visibilidad es recomendable circular siempre por el derecho. Si la visibilidad es muy baja se pueden utilizar las líneas del arcén para mantenerse dentro del carril.

  • 6

Evitar adelantamientos: la niebla puede provocar que no veamos otro vehículo cercano mientras estamos adelantando, lo que podría terminar en accidente.

  • 7

Atención a las motos, bicicletas y peatones: son menos visibles que los coches, por lo que hay que estar especialmente atento a ellos.

  • 8

Detenerse si es necesario: si la circulación se vuelve muy complicada o la niebla es muy cerrada, detenerse puede ser la mejor opción. Es recomendable que para hacerlo se abandone la vía y se espere a que despeje para retomar el camino.

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